El Espejo de la Hipocresía o Una Ontología Crítica de la Modernidad Colonial en Puerto Rico
La arquitectura de la civilización contemporánea no se sostiene sobre el pilar de la verdad, sino sobre el andamiaje, mucho más elástico y resistente, de la hipocresía. Slavoj Žižek, en su análisis sobre la función de las apariencias, nos recuerda que la hipocresía es la base misma de la convivencia social: un velo necesario que impide que el horror de lo "Real" desintegre el tejido de lo Simbólico. En el Caribe, esta tesis adquiere una resonancia casi telúrica. Puerto Rico, esa anomalía geopolítica denominada Estado Libre Asociado que es descrita por algunos como la "colonia más antigua del mundo moderno" se presenta ante el mundo no como una tragedia, sino como el escenario de una comedia de errores donde la hipocresía ha dejado de ser una herramienta de convivencia para convertirse en la ontología misma del Estado.
¿Es posible que la estabilidad de nuestra identidad nacional dependa, precisamente, de los rituales de una hipocresía que nos permite ignorar la vacuidad de nuestra soberanía? ¿Hasta qué punto el plebiscito constante no es sino la "risa enlatada" de una metrópoli que se divierte con el simulacro de nuestra libertad mientras el capital financiero devora las entrañas del archipiélago?.
Como historiadores de la filosofía, no podemos evitar ver en Puerto Rico el clímax de las contradicciones de la modernidad. Si el proyecto ilustrado prometía la mayoría de edad kantiana (el Sapere Aude), la realidad puertorriqueña nos devuelve una imagen de minoría de edad perpetua, un infantilismo político que se refugia en la esperanza de un tutelaje eterno. Bajo la sombra de la Junta de Supervisión y Administración Financiera (JSAF), impuesta por la Ley PROMESA, la isla experimenta el retorno de un "Real" traumático: el imperativo del capital que, despojado de sus máscaras democráticas, exige el sacrificio de lo vivo para alimentar la abstracción de la deuda.
Este ensayo se propone, pues, como una intervención crítica que, utilizando las herramientas del materialismo dialéctico y el psicoanálisis lacaniano, diseccione la anatomía de la hipocresía colonial y busque, en los intersticios de la crisis, la posibilidad de un acto político auténtico.
I. La Función de la Filosofía y la "Corrupción" Colonial
Desde Sócrates hasta nuestros días, la función de la filosofía ha sido "corromper" a la juventud, alienarla o "extrañarla" (verfremden) del orden ideológico imperante para sembrar la duda radical. En un contexto colonial, esta "corrupción" es un acto de higiene mental necesario. La juventud puertorriqueña nace en un universo simbólico donde la asimilación se presenta como desarrollo y la subordinación como pragmatismo. Žižek, siguiendo a Badiou, advierte que hoy el peligro no es solo el orden establecido, sino un nihilismo creciente que se disfraza de nuevas libertades. En Puerto Rico, este nihilismo se manifiesta en el consumo desenfrenado y en la despolitización de una generación que oscila entre el goce efímero y el anhelo de triunfar dentro del orden capitalista existente.
La verdadera educación filosófica en la isla debe, por tanto, operar como un "extrañamiento" brechtiano. Debe lograr que el sujeto perciba que la ciudadanía estadounidense de segunda clase sin derecho al voto presidencial, la imposibilidad de decidir sobre las leyes de cabotaje o la presencia de una Junta no electa no son "condiciones naturales" de la existencia, sino construcciones ideológicas diseñadas para mantener la reproducción del capital. ¿No es acaso este el mayor desafío de nuestra academia: dejar de producir técnicos dóciles para el mercado y comenzar a forjar sujetos capaces de sostener una verdad que "corrompa" la complacencia del statu quo?. La filosofía puertorriqueña debe ser una búsqueda de plenitud humana que valore la historicidad del ser por encima de los valores mercantilistas.
II. El Huevo Kinder: La Ilusión Democrática y el Fetiche del Estatus
Žižek critica ferozmente la "ilusión democrática", esa aceptación de los mecanismos electorales como el único marco para todo cambio posible, lo cual en realidad impide la transformación radical de las relaciones capitalistas. Puerto Rico es el laboratorio mundial de esta ilusión. El archipiélago vive en un estado de plebiscito permanente, un ritual circular donde se consulta al pueblo sobre su futuro político sin que los resultados tengan un carácter vinculante en la metrópoli. Este fenómeno puede analizarse a través de la metáfora del "Huevo Kinder": un producto cuya cáscara de chocolate (la forma democrática) es solo un envoltorio para un vacío central que promete un juguete (el estatus definitivo) que nunca está a la altura de las expectativas.
El plebiscito es el objet petit à del puertorriqueño: ese pequeño objeto que llena el vacío central de su deseo pero que, al ser alcanzado, se revela como un trozo de plástico inútil. La hipocresía reside en que tanto la clase política local como el Congreso de los Estados Unidos participan en este teatro, sabiendo que el "juguete" de la soberanía o la integración plena es incompatible con la estructura de poder actual. La democracia puertorriqueña funciona entonces como una "risa enlatada": el sistema se ríe (y vota) por nosotros, mientras la población real se sume en la "interpasividad" del consumo. ¿Cuántas veces más romperemos la cáscara de chocolate solo para descubrir que el centro sigue vacío?
El "Factor X" y la Dignidad Simulada
Francis Fukuyama postula la existencia de un "Factor X" en la naturaleza humana que otorga dignidad y exige igualdad de reconocimiento. En el imaginario de la estadidad puertorriqueña, este Factor X se identifica con la ciudadanía estadounidense: una cualidad intrínseca que supuestamente borra las diferencias de raza, cultura y clase. Sin embargo, la realidad colonial demuestra que este Factor X es una "ficción simbólica" que no posee contraparte en la materialidad del poder. El puertorriqueño es un ciudadano "con o sin nueces", un exterior de chocolate que esconde un juguete fabricado en China; es decir, un sujeto cuya identidad está determinada por una mirada externa que lo percibe como un exceso problemático. Esta es la hipocresía suprema: no la mentira directa, sino la verdad formal que oculta una mentira práctica.
III. PROMESA y el Superyó del Capitalismo Global
La imposición de la Ley PROMESA y la llegada de la JSAF marcan el fin del "compromiso" socialdemócrata del siglo XX en Puerto Rico. La Junta no es un agente político en el sentido tradicional; es la encarnación del Superyó del capital, una instancia que no se sacia alimentándola, sino que exige una renuncia pulsional constante a través de la austeridad. En términos žižekianos, la JSAF representa el encuentro con lo "Real": aquello que resiste a la simbolización y que regresa en forma de decretos fiscales y recortes a los servicios esenciales.
La retórica de la Junta se basa en una "falsa universalidad". Se nos dice que la "responsabilidad fiscal" es el único camino hacia el bienestar, ocultando que este concepto privilegia implícitamente a los acreedores sobre la vida de los ciudadanos. Al mismo tiempo, el discurso oficial intenta "despolitizar" la economía, tratándola como un campo técnico de expertos donde no cabe la lucha de clases. Žižek nos advierte que la verdadera política comienza precisamente cuando se politiza lo que el sistema presenta como meramente administrativo. ¿No es acaso el presupuesto del país el lugar donde se libra la verdadera batalla por lo Real, y no en las estériles discusiones de las cámaras legislativas?.
IV. La Deuda como Dispositivo de Control Subjetivo
La crisis fiscal no es un accidente de mala administración; es un mecanismo de gobernamentalidad que busca producir un tipo específico de sujeto: el "sujeto endeudado". La deuda en Puerto Rico opera como un dispositivo de poder que impone una moralidad de la culpa. Se nos dice que "vivimos por encima de nuestras posibilidades", una afirmación hipócrita si consideramos que la economía de la isla ha sido estructurada durante un siglo para beneficiar al capital estadounidense mediante exenciones contributivas y leyes de cabotaje.
La resistencia filosófica a esta lógica debe partir de la noción de "pasados adeudados" (indebted pasts). No es el pueblo de Puerto Rico quien debe a Wall Street; es el sistema imperial el que tiene una deuda histórica, ecológica y humana con el archipiélago. El acto radical consiste en rechazar la subjetividad del deudor y afirmar una "política de solidaridad" que priorice la vida sobre el contrato financiero. Como señala Žižek, la libertad real no reside en elegir entre opciones dadas, sino en cambiar las coordenadas mismas que hacen que la deuda parezca un destino inevitable.
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