La Arquitectura del Silencio: El PS 63 y la Manufactura de la Opacidad en la Colonia
La Arquitectura del Silencio: El PS 63 y la Manufactura de la Opacidad en la Colonia
En el teatro del poder, el control de la narrativa es el instrumento hegemónico por excelencia. Un gobierno que no rinde cuentas es, en esencia, un poder soberano que opera al margen de los gobernados. No es, por tanto, un accidente ni una simple ineficiencia burocrática el impulso del Proyecto del Senado 63 en Puerto Rico; es la manifestación explícita de un proyecto ideológico que busca perfeccionar el andamiaje de la opacidad. La amplia y diversa coalición de voces que hoy se alza en repudio, desde periodistas y abogados hasta activistas de derechos humanos. no denuncia un mero tecnicismo legal. Pome de manifiesto el desmantelamiento programado de uno de los pilares más frágiles y, a la vez, más esenciales de cualquier sociedad que se presuma democrática: el derecho del ciudadano a fiscalizar a quienes detentan el poder.
El Mecanismo de la Regresión
Analicemos la maquinaria del PS 63. No se trata de enmiendas sutiles, sino de una reingeniería deliberada del acceso a la información para convertirlo en una carrera de obstáculos. Duplicar el plazo de respuesta de 20 a 40 días laborables no es una medida de eficiencia; es una táctica dilatoria diseñada para que la información, cuando llegue, sea obsoleta, una autopsia en lugar de un diagnóstico. Otorgar a los jefes de agencia la potestad discrecional sobre la divulgación de datos es transferir el poder del derecho ciudadano al capricho del funcionario, creando un feudo de secretismo en cada entidad pública.
La eliminación de la exigencia de formatos abiertos como Excel o CSV es aún más reveladora. En la era digital, los datos son el lenguaje del poder. Negar el acceso a datos en formatos procesables es como entregar un libro sellado con cera; se reconoce su existencia, pero se impide su lectura y análisis. Es un ataque directo a la capacidad de la prensa, la academia y la sociedad civil para realizar investigaciones a escala, para identificar patrones de corrupción, nepotismo o ineficiencia. Es, en suma, una estrategia para garantizar que el bosque no pueda ser visto por la abrumadora cantidad de árboles de papel.
El Subtexto Colonial y los Actores Políticos
Es imposible disociar esta maniobra del contexto político y colonial de Puerto Rico. Un gobierno cuya soberanía está estructuralmente limitada y subordinada a una Junta de Supervisión Fiscal impuesta desde el exterior opera bajo una lógica de doble rendición de cuentas: una, performática, hacia el pueblo que lo elige; y otra, real y vinculante, hacia sus acreedores y supervisores metropolitanos. En este ecosistema, la transparencia hacia el ciudadano local se convierte en un riesgo, en una inconveniencia para la maquinaria que debe operar con la menor fricción posible.
La ausencia de vistas públicas, como señala el Colegio de Abogados y Abogadas, no es un descuido, sino un síntoma. Evidencia un poder legislativo que se concibe a sí mismo como una entidad aislada, inmune al escrutinio del "pueblo" al que nominalmente representa. Cuando Kevin Rivera, del CAAPR, se pregunta cuál es el fin público de restringir el acceso a la información "si no esconder, encubrir y ocultar", no está formulando una pregunta retórica, sino diagnosticando con precisión la patología del poder. El ocultamiento no es un efecto secundario; es el objetivo principal del proyecto. La llamada a la delegación del Partido Nuevo Progresista es, en este marco, un llamado a que los actores políticos decidan si su lealtad reside en sus constituyentes o en el aparato del cual forman parte.
La Información como Territorio de Lucha
Lo que está en juego con el PS 63 trasciende la labor periodística o el activismo. Afecta al pescador que necesita entender las regulaciones costeras, a la comunidad que se opone a un desarrollo urbanístico y necesita los permisos, al ciudadano que quiere saber cómo se invierten sus impuestos. Como afirma Issel Masses de Sembrando Sentido, "la transparencia no puede verse como un obstáculo, sino como la base de la democracia".
Un gobierno que activamente legisla para debilitar la fiscalización es un gobierno que se declara en adversidad con su propia gente. Teme al escrutinio porque el escrutinio revela la brecha entre el discurso público y la acción real. El PS 63 es, por tanto, un acto de autoprotección del aparataje gubernamental. Es un intento de construir un estado panóptico invertido, donde el Estado puede verlo todo sobre el ciudadano, pero el ciudadano ve cada vez menos del Estado.
La resistencia unificada de la sociedad civil es el único antídoto funcional. Es el recordatorio de que el derecho a saber no es una concesión del Estado, sino un derecho inalienable del pueblo. La batalla contra el PS 63 no es una disputa sobre un texto legal; es la defensa de la última frontera de la ciudadanía frente a un poder que anhela la comodidad de las sombras.
DRC
11-14-2025
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